La compañera de trabajo está caliente


El autoestopista


Mujeres en el poder


La jefa dominante


El ejército te hará un hombre


El poder del uniforme


Las ladronas salidas


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Esta historia contiene muchas situaciones que a menudo se consideran tabú.
Estos elementos incluyen: sadomaso, ataduras, sexo forzado y varios otros.
No pretende ser una justificación del sexo forzado (violación) de ninguno de
los modos en que pueda aparecer.
La violación es un delito y en ninguna circunstancia puede tolerarse.
Sin embargo esto no impide que muchos hombres y mujeres tengan las llamadas "fantasías de violación".
Las "fantasías de violación" no significan el deseo de violar a alguien sino el deseo de ser forzado a tener trato sexual con alguien con quien, en todo caso, te gustaría ir a la cama.

El poder del uniforme
(traducido del inglés al español por Sir Ikki, con muchas modificaciones propias)

Era un caliente día de verano.
Isabel, una policía joven de unos 26 años disfrutaba de su ocupada vida de agente de policía.
Isabel puede ser descrita como una belleza exótica: su piel semejaba el chocolata con leche y tenía el cabello negro azabache, semilargo, que ataba con una gomita, de modo que todavía cube justo debajo de su quepis.
Además tenía los ojos color avellana que combinaban perfectamente con su piel marrón.
Sus finas aletas nasales pasaban en un sensual par de labios.
Además, con su 1.85m metros era muy alta, y tenía los senos firmes de copa C, algo que muchas mujeres del cuerpo le envidiaron.
Sus largas piernas y su muy esbelta figura, constituían un placentero efecto secundario de los exámenes que frecuentemente tenía que repetir.
Si ella no aprobaba en una de sus exámenes, se vería forzada al mucho más trabajo aburrido : papeleo. 
Isabel hacía su trabajo con muchísimo gusto, en que sobre todo le gustaban los muchos extras que le tocaban en suerte.

Hoy era un día de verano ardiente, e Isabel estaba ocupada haciendo su tarea diaria: patrullando unos barrios residenciales.
En los años pasados muchas veces se habían producido atracos durante el período de las vacaciones, y con vista a las elecciones siguientes el alcalde estaba firmemente decidido a especialmente llevar entre algodones esta parte de su electorado. Por esa razón había decretado una orden por la cual se seleccionarían a algunos policías para severamente vigilar el orden público en esos barrios, en que cada infracción que fue comprobado sea reprimido sin piedad. 
Enseguidamente Isabel se había ofrecido voluntariamente para este trabajo, y el comandante del cuerpo inmediatamente había accedido a su solicitud.
Él le conocía desde su contratación como joven agente de policía en el cuerpo hace unos meses, y sabía que ella podía ser despiadada, mucho más que sus colegas masculinos, y esto era exactamente lo que necesitaban para esta fuena.
Para ejecutar este trabajo ella podía conducir un coche-patrulla monovolumen y, contrariamente a con sus tareas regulares, para esta fuena era solo.

Aunque gozaba del buen tiempo Isabel sin embarque opinó que era muy caliente en el coche.
Había aumentado el aire acondicionado por lo menos cinco veces, pero eso parecía servir para nada. 
Su cuerpo entero ardía en el sol abrasador y sentía como el sudor poquito al poco se apropiaba de su cuerpo.
El calor también la hizo calentar de una manera diferente.
Sus pezones marrones claros estaban completamente duros, y sentía que necesitara muchísimo para domeñarlos.
La última vez que había estado tan cachonda, había encontrado una solución original.
Entonces había aparcado su coche en un pequeño camino forestal y cuando ella estaba segura que nadie la notaría, había movido su silla un poquito atrás.
Después había desabotonado rápidamente su blusa celeste.
Por un momento ella había tocado sus pezones y había gemido mientras notaba cómo puntiagudas estaban.
Metió un dedo en su boca deliciosa y lo chupó, de tal modo que consiguiera muy húmedo.
Después movió el dedo húmedo por sus pechos, e hizo pequeñas rondas alrededor de esos bien formados picos femininos.
Ocasionalmente tomó un pezón entre sus uñas y los tiraba suavemente.
Así consiguió estar más húmeda aún, y también se sacó sus pantalones color azul ligero.
Con una mano siguió acariciando sus senos y sus pezones, mientras que con la otra se acercaba a su monte de Venus.
Frotó suavemente sus labios rosados de la vulva, que estaban rojos e hinchados, y jugó con su clítoris por un rato.
Entonces utilizó su mayor para apartar los labios ; produjo un pequeño sonido jugoso mientras su mayor lo hundía lentamente dentro de su pequeño punto oscuro.
Por un momento gimió por el placer que se estaba provocando.
Luego comenzó lentamente a moverse el dedo hacia adelante y atrás, mientras que el resto de su mano mimaba los labios de su vajina y su clítoris excitado.
Sentía cómo conseguía estar cada vez más mojada, mientras se hurgaba más y más fuerte.
En vez de uno, al menos cuatro dedos cabían en su pequeña cueva del amor.
Estaba mojada hasta los huesos en ese momento, y a pesar del hecho de que había cerrado los ojos para gozar aún más, su buscadora mano encontró rápidamente un largo garrote policial.
Una vez encontrado, ella lo empujó profundamente en su conejito.
Un temblor pasó a través de su cuerpo cuando ella sentía ese duro bastón profundamente dentro de ella.
Entonces lo movió levemente hacia arriba y hacia abajo, y comenzó lentamente a aumentar el ritmo.
Comenzó a jadear y gimió suavemente cuando se sentía acercarse el clímax y comenzó a empujar el garrote hacia adelante y atrás cada vez más rápido.
Con un grito fuerte se corrió.
Su cuerpo torció del placer que estalló profundamente dentro de ella.
Todo esto había pasado hace una semana más o menos sin embargo, y había decidido que la próxima vez ya no jugaría solo.

Cuando ella conducía a través de la avenida por tercera vez era más cachonda como nunca.
Sus pezones sobresaltaban, y su vaginita estaba empapaba.
"El próximo machote que veo, lo joderé hasta no poder más", ella se proponió.
Buscó la calle, en busca de una víctima.
El hecho de que ella era una negra no la hizo racista en absoluto, a ella no le importaba un bledo el color de la piel de sus amigos, siempre que parecían buenos, y aún más importante, con tal que eran buenos en la cama.
Cuando ella pasaba por delante del número de la casa 13 al lado derecho vio una vez más al mismo tío que ya había notado durante sus rondas anteriores.
Este joven, de casi 23 años, acababa de lavar su coche.
Era blanco, debía ser cerca de 1.82 metros de alto y tenía el pelo marrón semilargo.
Porque hacía calor, no llevaba camisa, de modo que ella pudiera examinar su cuerpo al sol por completo. 
¡Él usó un pantalón tejano ajustado azul que acentuaba claramente las forma de su cuerpo, y a ella le gustaban extremadamente.
Su piel pálido brillaba en el sol, y ella lamió involuntariamente los labios cuando admiraba su espalda musculoso y los fuertes músculos de sus brazos.
Además, este joven tenía un pecho bien curvado, era obvio que estaba en excelentes condiciones.
Y como ella solía decir : "tiene un culo para comérselo."

Cuando lo pasó en su coche-patrulla monovolumen, vio en su espejo retrovisor que él iba adentro.
Lamentó esto, pero esperaba que quizás él tenga que hacer compras más tarde, y comenzó su ronda otra vez.
Alrededor de una hora después, ella llegó al mismo punto otra vez, y cuando pasó por la misma casa, podía solamente ver cómo él subió en su coche.
Entretanto claramente se había vestido más formalmente, probablemente tenía que hacer unas compras en la ciudad.
"Justo lo qué necesito", ella pensó con mucha astucia, mientras que entretanto sentía cual húmedo ya estaban sus braguitas.
Ella ahora esperaba un poco más lejos en la calle hasta que la había pasado.
Ahora ella lo siguió a poca distancia.
Siempre estaba empapada, y anhelaba un poste que montar.
Atentamente continuó a seguir el coche de muy cerca, en que siempre juzgaba su manera de conducir según las reglas.
Ella moría por sorprenderlo en un error, porque eso le daría una oportunidad para tenerlo entre sus manos.
Desafortunadamente el hombre parecía seguir las regulaciones del tráfico según las reglas, lo que seriamente la frustró.
Él se acercaba a una zona donde podría estar a solamente 30 kilómetros por hora, y aunque ella supervisó continuamente su velocímetro, él en ningún momento excedió este límite muy bajo.
En las intersecciones él cedó el paso impecablemente, y utilizó siempre sus direccionales.
Sin embargo, ella notó que él no conducía en dirección al centro de la ciudad, pero que ahora estaban muy cerca del sitio donde se había hurgado tan delicioso.
Ésta era una parte solitaria de la ciudad, donde nunca había mucho movimiento, y ya no había casas.
Isabel decidió que era ahora o nunca.
Ella ponía en marcha rápidamente las luces giratorias y con las sirenas aullandando condujo hasta inmediatamente detrás de él.

Él paró su coche al borde del camino y obedientemente salió del coche.
Ella salió también, y abordaba con paso resuelto a su coche.
El hombre se asustó algo.
Por un lado él tenía el suerte de ver a la negra más guapa que había visto en su vida, con un color chocolate con leche bellísimo y una nariz agradablemente delicada.
Dos ojos color avellana maravillosos lo miraban con seguridad, y por su ropa él podía inferir que debía tener una exquisita copa C.
Sus piernas largas eran la cereza en la torta.
Al mismo tiempo sin embargo, la mirada en sus ojos no reflejaba nada sino autoridad, y naturalmente, ella seguía siendo una agente de policía en funciones.
Sus ojos lo miraban no solamente con seguridad, pero también despiadamente.
Además él podía ver claramente cómo ella llevaba un tremendo garrote en su correa, y en el otro extremo ella por supuesto usaba su arma de servicio, un revólver calibre 38.
"¿ Qué pasa, agente", el hombre preguntó con un temblor inseguro en su voz, cuando ella casi había llegado a su coche.
Cuando ella llegó a la parte posterior de su coche, ella lo miraba con una amplia mueca.
"Bien ciertamente, su luz trasera no funciona", ella lo amonestó terminantemente.
Mientras lo estaba diciendo daba un fuerte golpe con el garrote, de modo que enseguida la luz trasera estaba en mil pedazos. 
"¡ Eh !, gritó el hombre indignado, "¡ tú lo has hecho, tú has roto mi luz trasera, no está permitido en absoluto !"
Bien que claramente se esforzó para parecer enfadado y robusto, en su voz era evidentemente el temor que primaba.
"¿ Qué dijo usted, señor ?", preguntó Isabel en voz amenazadora.
"¡ Dame sus papeles y date prisa !", le espetó.
Con desgana palpaba por su cartera y le daba su documento de identidad y su permiso de conducir.
De inmediato tomó una libreta de notas y se ponió a escribir.
Con mucho placer ahora tuvo sus datos personales en su posesión. 
Resultó tratarse de un cierto Pablo Herrero, que tenía 23 años y restultó estar casado.
"Ya está anotado, todavía le enviará una multa por conducir con una luz trasera defecta", le dijo, mientras le devolvó sus papeles.
Y como en este lugar está plagado de robos y de drogas, tendré que registrarte también.", lo añadió.
Ahora Pablo reclamó intensamente, pero en un movimiento le daba la vuelta y lo empujo con su espalda contra el coche.
Con rapidéz hacía aparecer un par de esposas como por arte de magia y se las ponió.
"Ya está, ahora al menos puedo registrarte con tranquilidad", contestó astutamente.
Y mientras estaba de espaldas a ella, con sus manos encadenadas, las manos de ella exploraron su cuerpo punto tras punto.
Su esquema functionó perfectamente hasta ahora, y había poco que aún pudo fracarse.
Con sus manos tocaba el pecho agradable curvado, y era obvio que manoseaba su cuerpo en todo punto mucho más tiempo que necesario.
Las manos de ella siempre iban más abajo, en que palpaba siempre más a fondo a medida que se acercaba a su polla.
Una vez llegado allí, hacía su trabajo muy profundamente, y sintió cómo se levantaba su poste lentamente.
Claro que ella no encontró ninguna droga o herramienta de robo. 
Por esa razón dijo en una voz dura : "pues usted ha mostrado rebeldía vamos a tener que interrogarse en la comisaría."
Después ella lo hice subir en el coche-patrulla, mientras que él todavía tenía puesto las esposas. Ella salió rápidamente, pero no en absoluto condujo a la comisaría; en vez de esto condujo directamente al pequeño camino forestal solitario, que la ultima vez también resultó ser el sitio perfecto para sus juegos cachondos. 
Allí paró el coche y dejó al joven asombrado salir."
¿Qué significa esto, porqué no vamos a la comisaría?", Bart pidió ansiosamente. 
"Sí que lo verás enseguida.", ella le habló con dureza.
Ella lo miraba con una expresión severa en sus ojos, y empujó el garrote amenazamente contra su brazo, él inmediatamente se calló.
Una vez que salieran del coche del coche-patrulla lo daba un empujón, y le dijo que tenía que caminar adelante. 
Él todavía llevaba las esposas, con sus manos atadas a la espalda. Caminaron por un rato, hasta que llegaron a una granja abandonada.
Entraron, y caminaron hasta que llegaron a los establos.
Isabel conocía bien este lugar, ella había estado aquí varias veces antes, y ella había encontrado siempre que había algo especial sobre el henil.
Una vez que llegaron ahí, ella tiró de su brazo por un momento, dejando claro que ahora se le se permitía parar.

A lo muy lejos, la radio de policía del coche-patrulla de Isabel sonaba, sin embargo en este momento era demasiado lejos para que ella oiga.
"Patrulla 62, copia?" 
"Patrulla 62, venga"
"Patrulla 62, copia?…"

Mientras tanto Isabel estaba completamente absorta en su propia misión. Ella dio vuelta a Bart y lo miraba directamente en sus ojos.
En sus ojos ella detectó el miedo del desconocido, la combinación inevitable de la excitación y del miedo de un hombre que esta frente a una mujer bellísima y está enteramente en sus manos.
Esta realización la puso más caliente aun.
Sus ojos no en absoluto irradiaban miedo, solo había una mezcla de voluptuosidad y confianza en sí mismo.
Ella sabía que ahora tenía poder sobre él, y lo utilizaría muy a su parecer. "Bien ahora", ella dijo contenta, "de todos modos, ahora que solo estamos nosotros puedo decirle con tranquilidad".
"Ahora voy a hacer contigo totalmente lo que deseo, y no hay nada que puedes hacer al respecto".
Sin que él estuviera preparado, ella lo empujó, haciéndolo dar un grito mientras que él se cayó detrás en el heno.
Allí él estaba tumbado con los ojos muy abiertos, y con sus manos atadas juntas detrás, totalmente preparado para la próxima acción.
Ella ahora comenzó a realizar una danza sensual para él.
Como si una melodía inaudible jugara comenzó lentamente a desnudarse, mientras que hacía movimientos voluptuosos.
Primero ella sacó su quepis, y tomó hacia fuera la gomita de su pelo.
Ella entonces sacudió su pelo negro azabache. 
Desató lentamente un botón de su uniforme azul ligero.
Al mismo tiempo, siguió mirándolo fijamente y atrevidamente, con ojos castaños en una pequeña y delicada cara con un par de labios sensuales y rosados.
Entonces desabrochó los botones uno por uno, agitó la blusa durante un rato, después la tiró de una manera juguetona.
Debajo de ella llevaba un top rojo sangre, que acentuó agradablemente su piel chocolate.
Sus grandes pezones, hinchados presionaron adelante a través del fino tejido.
Bart tragó por un momento, como esto no lo quedó inafectado.
Sentía como su pene poniendose cada vez más duro, según esta preciosa mujer lo seducía
Ella ahora se quitó sus pantalones azules ligeros, haciendo su figura delgada con un par de piernas largas claramente visible.
Entre sus piernas el tejido era nítidamente más oscuro, de modo que uno pudiera bien ver cómo estaba mojado.
Mientras tanto la picha de Bart gritaba para ser libertado de su sitio ajustada.
Ella ahora lanzó los pantalones y se inclinó hacia adelante de espaldas a él, invitándolo a su sabroso culito, contoneándose de modo que él no pudiera perdérselo.
Este culito se encontraba en unas braguitas rojas sangre en juego, haciendo su piel marrón muy atractiva.
Ella se dio la vuelta otra vez y lo miraba de manera atrevida, entonces ella puso un dedo en su boca y sensualmente lo chupo, excitándole aún más. Donde ella estaba podía ver claramente un bulto grande en sus pantalones, que le animó a que se apresurara rápidamente.
Ella se quitó su top, y se colocó directamente sobre él.
Ella sacudió sus pechos encantadores con las pezones grandes, bronceados y erectos y los acercaba hasta casi tocar su cara.
Otra vez ella puso su dedo en su boca, lo mojó, pues froto sus pechos sensualmente con sus dedos.
Ella pellizcó suavemente sus pezones y tiró de ellos, después de lo cual le dio masajes diligentes.
Una de sus manos se movió lentamente hacia abajo y se atrevió a entrar en sus braguitas, que entretanto estaban mojadas hasta los huesos.
Ahí frotó sus labios de la concha, y estaban mojados, calientes.
Ahora tabmién se sacó sus braguitas y estaba parada directamente delante de él, después de lo cual ella puso brevemente sus braguitas en su cara, de modo que él pudiera oler los olores atractivos de su pequeño sitio femenino. Ella sabía que esto lo excitaría aún más.
Ella se llevó sus braguitas otra vez, y se mantuvo parada delante de él, no dejándole ninguna opción solo mirar en su caliente horno.
Ella tenía una concha encantadora cubierto de pelo y unos labios maravilloso, rosados, que eran rojos e hinchados ahora.
Con una mano acariciaba los pechos y los pezones continuamente mientras que frotaba sus labios de la concha con la otra.
Después su dedo se movió a su clítoris, después de lo cual finalmente desapareció en su pequeño horno caliente.
Ella gimió con excitación.
Esto era algo que Bart nunca había pasado antes, una de las mujeres más guapas que nunca había visto, estaba tocándose directamente delante de él.
El bulto en sus pantalones se puso aún mayor, y se sentía cómo sus calzoncillos ya comenzaban a ponerse húmedos.
Ahora Isabel pensó que él no pudiera rehusarla , y comenzó a desnudarlo.
En ese momento Bart realizaba lo que iba a suceder.
"Usted no pueda hacer esto, estoy casado, ama a mi mujer, yo no quiero….", Bart refunfuñaba.
"¿ Ah, sí ? Pues este muchacho me cuenta una historia completamente diferente", ella dijo mientras que abrió la cremallera de sus pantalones y tomó a su polla entre sus manos.
Entretanto, Bart tenía una erección que era tan dura como una piedra, y ella comprobaba con satisfacción que tenía un gran pene.
Era algo de mediano en longitud, pero era especialmente grueso, lo que le gustaba..
Ella ahora acarició su pene incircunciso, y uso sus uñas para crear más presión.
Él respiraba más pesadamente, y estaba cada vez más difícil para protestar.
"Es solo una opción simple", ella dijo "si cooperas, puedo desatarte."
"O eliges no cooperar, lo que no significa que te dejará ir. Te follaré hasta no poder más de todos modos"
"Y no piense que podrás hacer algo contra mí después. Será la palabra de un civil común contra la de una agente de policía."
"Nadie te creerá, y solamente podrás ponerte en ridículo."
Bart realizó que ella efectivamente tenía razón, pero al mismo tiempo no se sentía como simplemente cooperando, aunque él realmente comenzaba a tener ganas de tener sexo con esta negra bellísima.

"Bueno, en este caso seguirás atado", ella dijo de manera enfadada.
Mientras tanto ella lo había desnudado totalmente, y ahora ella tomó su garrote entre las manos otra vez.
Ella ahora acariciaba su cuerpo, mientras que se colocó justo algo más arriba que su tiesa polla.
De esta manera acariciaba su culito, mientras que ella exploraba su cuerpo. Primero puso un dedo en su boca y amenazándolo con su garrote, ella lo ordenó chuparlo.
Él obedeció y ella podía sentir ponerse más duro su miembro, mientras de vez en cuando frotaba suavemente su culo a él.
Ella podía contenerse apenas, y lo besó apasionadamente en los labios, en que su lengua lo penetraba profundamente en su boca.
Mientras que ella lo besaba, sus largos uñas se movieron suavemente a través de su cuerpo excitado.
Sus uñas delizaban a través de su escaso vello del pecho, y en ese momento tocaban a sus pezones erguidos también.
Entretanto ella lo siguió besando fervientemente en la boca.

Ahora ella lo desmontó y se tumbó al lado de él.
Ella ahora lamió y chupó sus pezones, y las frotó con sus uñas largas, poniéndolos también completamente vertical.
Con su otra mano bajitamente movió hacia adelante y hacia atrás sobre su miembro suave.
Pensó que ahora era la hora de pensar en sí misma.
Se ponía de pie y se bajó al punto adonde su concha alcanzó a estar apenas sobre su cara.
Ella fuertamente presionó su cara contra su coñito, haciéndolo jadear por aire.
"¡ Lame mi coñito !" ella severamente dijo.
Tan pronto como él comenzaba a obedecer ella disminuyó la presión un poco, de modo que él pudiera respirar mejor otra vez.
Ella estaba empapada, forzándolo a realmente hacer su mejor para lamer todos los jugos suficientemente rápido.
"Quiero montarle hasta que me venga en tu cara, entonces pegue bien la lengua en una punta", ella dijo de una manera que no admitió ninguna contradicción.
Ella empujó su cara rigorosamente contra su conchita otra vez y ahora se movió hacia arriba y hacia abajo, mientras que él sostuvo su lengua muy tensa.
La sensación de poder la excitó aún más, y ella sentía cómo cabalgaba su deliciosa lengua a pleno rendimiento.
Ella ahora se movió cada vez más rápida, y consiguió estar más caliente ahora que se acercaba a su orgasmo.
Ella lo dejó, de modo que pudo mover arriba y abajo aun más rápido sobre él, y de repente era el momento.
Ella intentó momentáneamente atrasar su clímax, pero entonces no se pudo contener.
Mientras ella sentía cómo su cuerpo se sacudía con sus contracciones, ella se empujó la lengua profundamente en ella.
Ella gritó en alta voz, y después gimió mientras que su concha hizo espásticos alrededor de su lengua.

Ella lo dejó lamer todos el fluido.
Ahora ella lo desmontó y se encargó de su miembro, mientras que a Bart le fue permitido recuperarse brevamente del servicio de lamedura, aún jadeó.
Ella tuvo que perfeccionarlo antes de que pudiera jugar su próxima juego.
Con su lengua ella pasaba ahora por sus piernas hasta que llego a su escroto.
Ahí le dio pequeñas lengüetadas, y movió hacia arriba.
Ella movió lentamente la lengua para arriba a través del fuste, mientras que ella daba masajes con sus uñas en sus bolas.
Después tomó todo su haba en la boca y dio tirones minúsculos con su cabeza, dando la sensación como si fue jodido.
Bart gimió y su pito llegó a estar rápidamente tan duro como una roca otra vez.
Tan pronto como ella sintiera que él estaba listo para otro juego, paró de hacer esto y estaba parada otra vez.
Ella ahora estaba parada exactamente encima de su picha, y se puso en cuclillas hasta que ella podía sentir su conchita rozar en esa barra dura
Ella ahora lo tomó en la mano, y lo utilizó para dar masajes a sus labias vaginales.
Primero frotó con el haba por un momento contra su clítoris, entonces frotado a lo largo de los labios de su concha, después de lo cual le dio la impresión de que se pondría en su pequeño horno.
Ella lo embromó con esto por un rato inmediatamente tomándolo hacia afuera otra vez después. 
Después de fingir incorporarlo unas veces, lo empujó profundamente en su vagina y gozó de la barra dura, gruesa que perforaba profundamente en ella. Ella se colocó en una posición cómoda, de modo que ella pudiera darle una buena mirada, sus dedos acariciando su pecho y sus pezones duros.
Ella ahora estaba totalmente tumbado en él, y utilizó sus hombros como apoyo mientras que su coñito se movió hacia adelante y atrás de su dura barra a follar.
Después de un rato ella se incorporó otra vez, y se empujó totalmente, de modo que ella pudiera mantener totalmente su propio paso.
Iba siempre más rápida, y sus caderas hacían movimientos giratorios, de manera que él la stimuló por todas partes.
Ella se puso cada vez más caliente y lamía sus labios de la excitación.
Ella comenzó a bombear hacia arriba y hacia abajo siempre más rápido.
Ella sabía que un orgasmo era muy próximo.
Bart tampoco podía con la excitación, y se sentía que estaba a punto de correrse.
Después de un par de empujes duros, ella sintió como su coñito se apretaba alrededor de esa barra dura.
Mientras que sus caderas oscilaron rápidamente hacia arriba y hacia abajo a causa del orgasmo y que ella gritó hacia fuera con placer, Bart salió a chorros su oro blanco en su ensenada húmeda.
Ella se movió después para descansar un poco, acostada al lado de él. Aunque él ya no estaba dentro de ella, podía sentir muy bien el lugar donde su barra amplia había revuelto.
"Qué delicioso eres para joder", le dijo mientras que frotaba su pene.
De repente apareció otra mujer en el cobertizo.
"Qué es lo que esta pasando aquí?", una voz indignada gritó en alta voz. Isabel se extrañaba asustada, estaba en porreta en el heno, todavía con el semen caliente de Bart entre sus muslos, mientras que él estaba tumbado en el heno, también estaba en cueros y con esposas por la espalda.
En la abertura del henil estaba parada su colega Belinda y ella parecía muy sorprendida.
"¿Es esto por lo cual deseabas tanto el trabajo de la patrulla?
¿De modo que tú y tu novio pudieran coger aquí en el heno?
Me enviaron aquí porque no diste noticias por más de una hora".
Isabel intentaba replicar ahora "Escucha…"
"¡No soy su novio en absoluto", Bart dijo enfadadamente, "me violó, mira las esposas !"
A Belinda le quedó con la boca abierta de la sorpresa, pero rápidamente realizó encontrar en ello un golpe de suerte.
Mientras tanto ella había examinado Bart, y por lo que a ella se refería él era un 9 sobre 10.
Él era exactamente su tipo: muscular, con un culo extremo delicioso y con poco vello del pecho.
Ella sentía como sus pezones se levantaron.
"Bien entonces, sabes bien lo qué pasará si denuncio esto a tu comandante del cuerpo.
Hay castigos severos para la violación, y en este caso podrás olvidarte de tu carrera en la fuerza policial".
"Por favor", Isabel comenzó a suplicar a su colega.
Bart gozó de la dulce venganza que vio ocurrir ahora.
La chica se había salido de madre, y ahora ella debía sufrir por sus acciones".
"Cállate, te propondré algo !", Belinda dijo en voz severa.
"O divulgo esto al comandante y después te acabarás en la cárcel y puede solvidarse de todo sobre tu carrera, o haces exactamente lo qué te diga". "Vale, haré todo lo que mandas, mientras no denuncies esto", Isabel gritó lamentada.
"Hay dos condiciones, y puedes tomarlos o dejarlos:", Belinda ordenó.
"1: irás al comandante del cuerpo y procuras que a partir de ahora nosotras siempre estemos de patrulla juntas."
"2: vamos a coger a este chico juntas una vez más, y en el futuro esto valdré para todos los guapetones que encontraremos.
O pensaste que todos estos hermosos hombres eran solamente para ti?".
En ese punto Bart no sabía qué pensar.
La situación había cambiado en un poco tiempo.
¿Ella iba a divulgar esto o no?
Esto era una respuesta Isabel no había esperado en absoluto.
Ella conocía a Belinda como una chica bien-comportada, que acababa de entrar a la policía, y que siempre estaba muy silenciosa.
Mientras que ella hablaba muchas veces del sexo con las otras chicas, Belinda nunca se pronunciaba sobre esto.
Y ahora resultó que ella era una persona totalmente distinta.
"Vale, estoy de acuerdo.", Isabel dijo.
Ella decidió hacerlo mejor bajo las nuevas circunstancias.
Todos estos giros le marean a Bart, no solamente era que ella no iba a declarar esto, sino que ahora ella lo violaría también.
Bart todavía intentó hacerla cambiar de opinión.
Ella lo empujó otra vez sin embargo, y una vez que estaba tumbado de espaldas empujo el revolver contra la sien por un momento.
"¡ Cállate, ahora nosotras mandamos !"
Belinda ahora se desnudó también.
Bart estimó que ella debe tener unos 24 años, 1.72 metros, y tenía el pelo rubio corto, lo que hacía muy bien resaltar sus ojos radiantes azules.
Tenía una pequeña copa A, y tenía un físico muy delgado.
Aunque ella era más pequeña que Isabel, ella tenía unas piernas muy largas. Su bonito coñito estaba completamente rapado.
Ambas mujeres ahora vinieron hacia Bart.
La picha de Bart era solamente medio erecto, sin duda porque él acababa.
"Nos encargaremos de que nos podrás consentir rápidamente", Belinda dijo cachonda. 
Ambas se sentaron a los pies de Bart, y Belinda comenzó a acariciar su polla con sus largas uñas.
Embromándolo ella movió suavemente sus dedos a lo largo de su fuste.
Entretanto Isabel lamió y aspiró su escroto, mientras que utilizó su mano para acariciar sus piernas.
Belinda tomó su pene en la boca, y comenzó a chuparla de manera deliciosa, mientras que Isabel continuó sintiendo su escroto.
Ahora ella lo tomó profundamente en su boca y daba sacudidas, de modo que se sintiera como si ya estuviera en su coñito apretado.
Cada ahora y después ella se lamió el bálano.
Después de poco tiempo el miembro de Bart otra vez se había puesto tan duro como una piedra.
Isabel también podía sentir como sus pezones se sacaban como pequeños borradores, y sentía como su rajita estaba mojandose.
Ambas sus lenguas ahora fueron arriba, y juntos lamieron al pene duro, en que sus lenguas se tocaban de vez en cuando, y entonces a franceses que se besaban.
Belinda consiguió rápidamente excitado de chupar esa barra dura.
Sus pezones pequeños rápidamente conseguidas tan duras como una piedra, y sus manos se movieron hacia abajo, buscando su pequeño horno húmedo.
Ella se sentía cómo es mojado ella estaba de hecho, entonces frotaba su clítoris hinchado por un momento, después de lo cual su mano se movió a sus labios del coñito.
Ella los presionó aparte, y utilizó un dedo para explorar su conchita húmeda. Este dedo entró inmediatamente, y ella comenzó lentamente a hurgarse.
El dedo se movió hacia adelante y hacia atrás, mientras que ella cerró los ojos de modo que ella pudiera gozar mejor de esto.
Después de poco tiempo ella sentía cómo se mojó , y estaba lista para empujar su lujoriosa barra en ella.
Dejaron de chuparla y de acaricarle, Isabel se levantó y se colocó en su cara otra vez, esta vez ella se sentó con su cara mirando sus pies.
Se sentó totalmente en él y se empujó con fuerza contra su cara de modo que él pudiera respirar apenas.
"Ahora lámame, esclavo!", ella dijo en una voz áspera.
Bart comenzó a lamerla fuertemente.
Ella tiró de él por el pelo.
"Suave, mucho más suave", ella ordenó.
Su lenga ahora se movió en círculos cariñosos, primero alrededor de su coñito, después lamió su clítoris, movió adelante y hacia atras de sus labios de coño, y entonces la metió profundamente en su coñito.
Ella gimió del placer que provocó.
Ella consiguió siempre estar más mojada, y él tuvo que apresurarse para lamer todo el jugo.
Mientras tanto Belinda se había colocado directamente encima de su picha, y se descolgía lentamente, hasta que su bálano justo tocó su concha.
Ella era tan cachonda que incluso no necesitaba utilizar las manos para empujar su tallo en su pequeña cueva.
Su gran pistilo penetró profundamente en ella.
Ella se empujó adelante, dándole más libertad de acción.
Su conchita ahora deslizó hacia abajo, hasta que ella lo hizo enterrar enteramente en ella.
Ella utilizó los músculos de su vagina para estrecharlo totalmente, y comenzó a hacer movimientos fogosos con la parte inferior de su cuerpo.
Esto le dio placer intenso y ella jadeó y gimió por un momento.
Ella se recostó otra vez y se levantó un poco.
Ahora ella se movió arriba y abajo de su duro pistilo.
Belinda sentía cómo se mojaba más.
Sentía de vez en cuando un estremecimiento de goce, en que se presionaba fuertemente contra él.
Ella comenzó a montarlo siempre más fuerte, hacia arriba y hacia abajo, en su palo duro.
Isabel le había dado orden para lamerla con fuerza y utilizar su lengua como consolador.
Él saco su lengua lo mas lejos que podía, y la mantuvo bien dura.
Ella se movió hacia arriba y hacia abajo en su lengua, que montó como si fuera una segunda picha.
Él tuvo que dar el do de pecho para seguir su ritmo, y ella estaba empapada, de modo que él tuviera que lamer repetidamente sus deliciosos jugos.
Ahora ella gimió, pues Isabel también sentía que estaba próximo de otro orgasmo.
Ella movió siempre más rápida en su delicioso órgano lamedor, mientras que miraba a su compañera de trabajo.
La última se movía hacia arriba y hacia abajo siempre más rápidamente, mientras que ella tiró de sus pezones tiesos.
Sus empujes duros causaron un temblor con Bart, que claramente no necesitó mucho más tampoco.
Belinda dio unos empujes más, después se corrió a sacudidas.
Su conchita apretada se tensó aún más alrededor de su pistilo duro.
Ella frotó muy rápidamente su clítoris para aumentar su placer aún más.
Su pelvis dando sacudidas era bastante para hacer que Bart se corriera también.
Él sentía cómo disparaba su semen caliente con una fuerza incontenible, en esta mujer desconocida.
Él gimió y jadeó, porque siempre siguió estar montando para la cachonda Isabel.
Belinda ahora lo desmontó, y estaba parado al lado de Isabel, y mientras que Isabel siguió cabalgando su lengua cada vez más rápido, ella empezó un intenso beso francés a su compañera de trabajo.
Isabel no tenía nada en contra de esto y también la besó de manera muy intensa.
Las dos chicas dejaron sus manos resbalar a través de sus cuerpos y ahora Belinda comenzaba para lamer los pezones duros de Isabel.
La excitación la volvió demasiada y ella se corrió a sacudidas en la cara de Bart.
Mientras que sus caderas hicieron movimientos espásticos, ella dio un grito ruidoso.
Ella nunca había ido tan deliciosa.
Después tomando un descanso por un momento, las dos chicas se vistieron otra vez, mientras que él siempre seguía esposado en el heno.
Una vez que estuvieron totalmente lista para irse, Isabel sacó las esposas y las puso con sus cosas.
"Recuerda lo que te dije", Isabel le recordó otra vez su situación desesperada.
"No importe a quien cuentas esto, hay nadie que te creerá, y yo confirmaré su historia", Belinda dijo.
"Tenemos una reputación inmaculada, y además ahora conozco tu nombre y dirección, así que si tú no tienes cuidado, tendré una charla con tu mujer", Isabel dijo amenazante.
Y entonces se marcharon, al comienzo se les escuchaba en el bosque, poco más tarde escucho un coche de la patrulla saliendo, y entonces una segunda.
Bart parecía aturdido mientras que conseguía vestirse otra vez.
Saliendo del cobertizo, se prestó atención de que nadie lo notara, ahora tuvo que llegar a casa rápidamente, mientras que su esposa todavía hacía unas cuantas compras en ciudad.
Mientras que pasó una hora en la ducha en que intentaba borrar todos los olores y huellas de la negra Isabel y de la rubia Belinda, sus pensamientos salieron de las dos chicas otra vez.
Sin duda estas chicas habían sacado alguna clase de historia de la manga para explicar el hecho de que no contestaron las llamadas de radio del policía.
Esto parecía como una señal de que venía un hombre hermoso en los alrededores.
Quién sabe cuántas víctimas más habría en el futuro.

 
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