|
La compañera de trabajo está caliente

El autoestopista

Mujeres en el poder

La jefa dominante

El ejécrcito te hará un hombre

El poder del uniforme

Las ladronas salidas

Menú principal
|
Esta historia contiene muchas situaciones que a menudo se consideran tabú.
Estos elementos incluyen: sadomaso, ataduras, sexo forzado y varios otros.
No pretende ser una justificación del sexo forzado (violación) de ninguno de
los modos en que pueda aparecer.
La violación es un delito y en ninguna circunstancia puede tolerarse.
Sin embargo esto no impide que muchos hombres y mujeres tengan las llamadas "fantasías de violación".
Las "fantasías de violación" no significan el deseo de violar a alguien sino
el deseo de ser forzado a tener trato sexual con alguien con quien, en todo
caso, te gustaría ir a la cama.
La compañera de
trabajo está caliente
(traducido del inglés al español
por GGG)
Te despiertas de repente sobresaltado.
Tus ojos me miran con sorpresa.
Ahora te acuerdas de mí, soy esa chica del trabajo.
Ahora las cosas empiezan a volver a ti, vagamente.
Como habías bebido demasiado en aquella fiesta del trabajo y cómo te había
sugerido, como por casualidad, que pasaras la noche en mi casa.
Y como caíste dormido en mi cama.
Mientras dormías la mona te quité la ropa y te até a la cama.
Y aquí estás, tumbado delante de mí, completamente desnudo y totalmente en
mi poder.
"¡¡¡Eh!!! ¡¡Qué es esto!! ¡Desátame enseguida!" chillas con voz enfadada
pero aterrorizada.
Te miro, sonriente.
Mírame, tengo 26 años, soy rubia natural con un cuerpo del que estoy muy
orgullosa.
Mis pechos son de un agradable tamaño, copa C, tengo una magnífica figura y
mis ojos son azul brillante.
Cuando estoy en el trabajo por los pasillos, siempre meneo mi delicioso culo
de forma llamativa.
Todos los hombres parecen estar locos por mí, excepto un tío, que eres tú.
Y eso es exactamente lo que me vuelve loca, porque me pongo tan cachonda
como una perra en celo cuando veo ese sabroso cuerpo que tienes, tus fuertes
músculos y tu lindo culo.
En vez de desatarte enciendo el equipo de música y subo el volumen lo suficiente como para que los vecinos no puedan oírnos.
Pongo un CD con una música de striptease.
Me gritas, exigiendo que te desate, pero acabo de empezar para ti una danza
muy seductora.
Una a una me voy quitando mis prendas y te las tiro.
Te muestro orgullosa mis pechos llenos y sabrosos.
Mis pezones están rojos y duros de excitación.
Humedezco mis dedos y me ruedo con ellos los pezones de un lado a otro.
Durante unos instantes cierro los ojos y me humedezco con la lengua los labios ansiosos.
Ahora respiro rápidamente.
La música sigue y con lentitud provocadora me bajo los pantalones hasta que
ya solo me quedan las bragas para bailar delante de ti.
Ahora tienes una vista espléndida de mis muslos torneados y mis largas piernas.
La música se acaba de terminar, y noto que tu polla ya se ha levantado un
poco, ¿será de miedo o de excitación?
Sea lo que sea pronto te podré follar.
Abro un cajón y saco este pequeño látigo.
Descanso un pie en tu pecho musculoso.
Te restriego el látigo provocadoramente de arriba abajo por tu pecho.
Te miro con mirada tan rigurosa como la de un interrogatorio.
Te das cuenta de que puedo usar el látigo para acariciarte de la misma forma
que puedo usarlo para castigarte.
"¿Por qué eres el único que no se fija en mí?"
"¿Por qué eres el único que no mira lascivamente mis pechos?"
"¿O es que no te gustan las mujeres?"
Noto que tragas saliva un instante, contestar a esta pregunta no es, obviamente, cosa fácil de hacer para ti.
No contestas lo bastante rápido y te doy con el látigo muy brevemente.
Gritas un poco y tu pecho se vuelve sonrosado en el punto donde dejé caer el
látigo.
Esto solo sirve para excitarme más.
Restriego, provocadora, el látigo sobre tu pecho.
"Ahora dime..." insisto.
"Yo..." empiezas balbuceante.
"Yo... en realidad tengo un poco de miedo a las mujeres."
Recompenso tu respuesta parcial a mi pregunta acariciando tu pecho con el
látigo.
"¿De qué tienes miedo exactamente", pregunto interesada.
"Nunca hasta ahora, fui..." continúas tartamudeando.
Me río suavemente y te miro incrédula.
"¿23 años y todavía virgen?" te suelto en tono burlón e incrédulo.
"Yo... yo quería seguir virgen hasta que conozca a mi futura esposa..."
tartamudeas.
"¿Y es por eso por lo que eres tan tímido con las mujeres?" pregunto.
"Sí, no es solo contigo, me siento un poco avergonzado de ser todavía virgen", continúas.
"Así que si te follo ¿tendría que casarme contigo?" pregunto con mirada
traviesa.
"Sí, pero..." intentas contestar
"Pero a mi no me apetece casarme", empiezo.
"En cambio follar es algo para lo que no puedo esperar", continúo.
"Y estás tumbado aquí, totalmente atado en mi cama, así que ¿importa
realmente lo que tu quieras?"
Estoy bailando delante de tus narices de nuevo y te tiro las bragas.
Caen justo en tu cara.
Estoy tan caliente que mis bragas están completamente empapadas, y tu nariz
no tiene otra opción que inhalar mi perfume erótico.
Meneas la cabeza para retirar mis bragas, cosa que consigues, pero con alguna dificultad.
Miras mi cuerpo desnudo y caliente y tienes una clara vista de mi coño.
Me lo he afeitado casi completamente, de modo que solo queda visible una estrecha
banda de pelo.
Mi dedo se desliza en mi coño húmedo, preparándome para la cabalgada salvaje que está a punto de llegar.
Gimo de placer mientras mis dedos se deslizan sin esfuerzo dentro de mi pequeño y tórrido horno.
Ahora me tumbo a tu lado en la gran cama y, con el látigo en la mano, exploro tu cuerpo de abajo arriba.
Utilizo la lengua para lamerte los pies, y luego sigo hacia arriba,
atravesando las piernas, alrededor del pene, que de nuevo se está poniendo
duro.
De vez en cuando te azoto suavemente con el látigo, para recordarte que
estás totalmente en mi poder.
Cuando llego a tus pezones empiezo a lamerlos apasionadamente.
Es la primera vez que una mujer te ha hecho eso, y gimes del intenso placer.
Mi lengua traza una y otra vez círculos pequeños que rodean tus pezones y
con las largas uñas de mis dedos tiro sensualmente de ellos.
Pronto se ponen duros y puedo sentir que tu respiración se acelera.
Ahora he llegado a tu cara, y te chupo los lóbulos de las orejas con gran
entusiasmo.
Mi lengua ahora está explorando tu oreja.
Dejó que el látigo descienda una vez más, y gimes de nuevo.
Mis labios descansan ahora sobre los tuyos.
Mi lengua entra en tu boca, buscando tu lengua.
Cuando la encuentra la rodea sensualmente.
Ahora estás totalmente en mi poder.
Mientras te beso apasionadamente una de mis manos sale a explorar tu cuerpo
hasta que puedo sentir tu pene en ella.
Con esa mano te estoy haciendo lentamente una paja, haciendo que tu polla se
ponga aún más dura.
Me doy la vuelta y miro, con gran satisfacción, tu polla grande y gruesa.
Me pongo en pie de nuevo hasta que me coloco encima de tu cara, y te miro
otra vez muy severamente.
"Ahora ha llegado el momento de que mimes realmente bien a mi coño" te ordeno.
Antes de que te des cuenta de lo que sucede he bajado mi pequeño y
mojado coño encima de tu cara.
Te agarro con firmeza del pelo y te empujo la cara dentro de mi pequeña y
tórrida cueva.
"Venga, cómeme." te susurro con voz caliente.
"O preferirías que use el látigo un poco más", añado con voz severa.
Ahora tu lengua está empezando a explorar por primera vez un coño femenino.
Lentamente se mueve de mi clítoris a mis labios.
"Siiií... chúpalos un poco", te animo.
Estás haciendo muy bien lo que te pedí que hicieras, y tu lengua va arriba y
debajo de mi clítoris a mis labios.
Luego profundizas en mi coño, y mueves la lengua adelante y atrás.
Durante un instante me quedo sin aliento.
"Ooooh, lo estás haciendo tan bien", pienso para mí, pero sigo callada,
porque quiero que des el do de pecho.
Ahora me restriego el bultito con los dedos y me muevo al mismo ritmo que el
de tu lengua.
Cada vez estoy más húmeda, y tú lo tienes difícil para lamer todos estos
jugos.
Mientras tanto me muevo cada vez más rápidamente contra tu lengua.
Siento que se aproxima mi clímax.
Mis manos te agarran aún más firmemente por el pelo y aprietan tu cara
contra mi coño mientras tu lengua entra y sale, profundamente dentro de mi
coño.
De repente no puedo controlarme más, y me corro con violentas vibraciones.
Mis piernas te sujetan la cara mientras mi pelvis se contrae.
"Ugh, ugh, ooo siií..." chillo.
Después de que mi orgasmo haya debilitado, te beso ardientemente en la boca,
para que pueda probar mis propios jugos calientes.
Ahora que te he dejado descansar un momento, quiero cabalgarte también.
Otra vez mi lengua desciende a tu polla, y tomo tus huevos en mi mano.
Primero los chupo y los lamo un poco.
No estás acostumbrado a esto, y de nuevo noto como tu respiración se acelera.
Dejo que mis largas uñas se deslicen provocadoramente sobre tu dardo, y
luego, inesperadamente me meto toda tu polla en la boca.
Mientras mi lengua te masajea el glande muevo rápidamente la boca arriba y
abajo.
Te hago una mamada apasionada, mientras deslizo la piel del prepucio de arriba abajo sobre el dardo.
Gimes y de nuevo se pone completamente duro".
Ahora que estás preparado para la próxima postura dejo de mimarte.
Me tumbo ahora sobre ti, pero mantengo las piernas cerradas.
Para provocarte aún más, y al mismo tiempo darme algo más de placer, restriego mis labios contra tu duro poste.
Gimes al no estar acostumbrado a tanto estímulo.
Intento contenerme lo más tiempo posible para poder estimular mis labios todo lo
que pueda.
Una vez que siento que no puedo más, sin usar las manos, dejo que tu estaca
se deslice en mi pequeño y tórrido horno.
Esto me produce una gran sensación de calentura, y me levanto de nuevo casi
inmediatamente, así que solo me estimulas la parte superior.
Me vuelvo a bajar un poco más y de nuevo me levanto, y de esta forma te
follo mientras me provoco el máximo placer.
Mi coño hace ruiditos de chapoteo, mientras dejo que tu gran glande rojo
entre y salga de mi coño.
No puedes aguantar más; después de todo es la primera vez que echas un
polvo.
"Aaah, aaah", chillas mientras siento tus chorros varias veces profundamente
dentro de mí.
Ahora desmonto, descontento del hecho de que no me hayas satisfecho completamente.
"¡Ya te has corrido!" te digo con voz enfadada, y te azoto de nuevo con el
látigo.
"Nos ocuparemos de eso inmediatamente", te digo mientras bajo la cara para
chupar y endurecer de nuevo tu polla.
De nuevo mis labios encierran tu vástago.
Se mueven arriba y abajo chupando, mientras te miro con una expresión de
fingida inocencia.
La tomo con la mano y la chupo, luego la saco y te miro con expresión provocadora.
Sigo así y al poco rato ya está de nuevo completamente dura.
Ahora me siento de nuevo sobre ti, y esta vez dejo que tu polla se hunda
profundamente en mí.
Me muevo ahora arriba y abajo, mientras te miro con lujuria.
Mis manos palpan mis pezones, que todavía están tan duros como gomas de borrar.
Los acaricio, mientras cabalgo tu duro poste.
Me muevo de atrás adelante y de vez en cuando me cambio un poco para poder
mimar otras partes de mis profundidades.
Otra vez siento que estoy cerca del clímax.
Nada me detiene ahora, y me tumbo sobre ti mientras mi coño aporrea continuamente a tu polla dura.
Todo el tiempo incremento mi velocidad, mientras mi coñito empapado moldea
tu tórrida polla con ruiditos de chapoteo.
Repentinamente llega el momento.
Siento que mi coño se tensa y relaja alrededor de tu polla dura.
Bajo sobre ti un par de veces más, y luego me corro con un fuerte grito.
"Siiiiiií", chillo mientras mi pelvis se agita incontrolada.
Me tumbo a tu lado, pero noto que todavía no te has corrido por segunda vez.
Mi mano te masturba fervientemente, mientras devotamente te hago un beso
francés.
Gimes y pronto puedo sentir que tu polla se contrae.
Chorreas incontrolablemente tu semen sobre mis pechos expectantes.
Ahora estoy completamente satisfecha, y seguimos tumbados en la cama un rato.
Todo esto te ha provocado sed, así que decido traerte una bebida.
Después de algunos tragos entiendes que otra vez te he tomado el pelo:
la bebida tiene una droga que induce al sueño.
Media hora más tarde estás otra vez profundamente dormido.
Ahora es el momento de llamar a mi amiga.
Juntas te llevaremos a casa sano y salvo.
Si más tarde contarás a alguien que algo especial ocurrió aquí lo negaremos
todo, por supuesto.
Powered by counter.bloke.com
|