La compañera de trabajo está caliente


El autoestopista


Mujeres en el poder


La jefa dominante


El ejército te hará un hombre


El poder del uniforme


Las ladronas salidas


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Esta historia contiene muchas situaciones que a menudo se consideran tabú.
Estos elementos incluyen: sadomaso, ataduras, sexo forzado y varios otros.
No pretende ser una justificación del sexo forzado (violación) de ninguno de
los modos en que pueda aparecer.
La violación es un delito y en ninguna circunstancia puede tolerarse.
Sin embargo esto no impide que muchos hombres y mujeres tengan las llamadas "fantasías de violación".
Las "fantasías de violación" no significan el deseo de violar a alguien sino el deseo de ser forzado a tener trato sexual con alguien con quien, en todo caso, te gustaría ir a la cama.

Las ladronas salidas
(traducido del inglés al español por GGG con mis propias modificaciones)

Lo ocurre un domingo, durante una de esas cálidas y largas noches de verano.
Pedro, un joven de 28 años está tumbado en la cama, sumido en un profundo sueño.
Mientras que en algún sitio en la lejanía, un perro maldice la luna llena, en la calle todo parece ser tranquilo y apacible.
Nada hace sospechar qué actividades oscuras todavía tendrán lugar esta noche...

Lentamente una furgoneta oscura se aproxima a la esquina de la calle donde está situada la casa del acaudalado Pedro Delacroix.
A juzgar por las luces apagadas, es obvio que los pasajeros de la furgoneta no quieren que su presencia llama la atención.

Una vez que llega a la esquina el coche aparca cautelosamente en la entrada de la casa algo aislada.
Luego, tres figuras oscuras se precipitan al jardín al fondo de la casa.

A eso de las dos de la madrugada Pedro se despierta sobresaltado.
Hay algo que no va, cree haber oído un ruido en su sueño.
Sin embargo eso no debería ser posible puesto que su mujer está fuera del país en viaje de negocios, y no tiene mascotas que puedan haber provocado algún ruido.
Todavía medio dormido aguza los oídos para escuchar si puede captar otros ruidos extraños.
Tiene el corazón en un hilo cuando pesca el débil sonido de suelas de goma pisando el parqué.
Todavía somnoliento, sus ojos laboriosamente intentan divisar algo en la oscuridad.
Aunque todavía no están adaptados enteramente a la oscuridad cree que puede advertir algún movimiento, mientras los pasos parecen acercarse cada vez más.

Y justo cuando está planteándose levantarse a escondidas para registrar la casa se enciende la luz.
Durante un instante le cuesta ver lo que ocurre, pero después ve a tres mujeres, directamente delante de él.
Muerto de miedo se queda completamente quieto mientras las observa.

En el lado izquierdo de su cama está una mujer joven, de quien presuma que debe tener unos 25 años.
Angustioso se da cuenta que la mujer se ha disfrazado con una máscara como la del Zorro y un sombrero a juego.

Tiene el pelo rojo ardiente, que cae bajo el sombrero hasta sus hombros.
Aún más, debe medir más o menos 1,87.
Va completamente de negro, la ropa se le ciñe muy estrecha al cuerpo.
Debido a su ropa ajustada puede evaluarla bien, no solo tiene un cuerpo extremamente esbelto, además tiene un pecho exquisito y firme con copas C y un par de ojos de color esmeralda que completan su encanto.
Cuando le mira a los ojos, una gran confianza en símisma le irradia, lo que le llena de una profunda sensación de temor.
Sin embargo lo que más le atemoriza debe ser sin duda el revólver que lleva en la mano derecha.
Por la forma en que la maneja puede deducir que sabe muy bien manejar armas.
Ahora el corazón le late algo más rápido y el pecho se le mueve arriba y abajo con rapidez.

Mueve poco a poco la cabeza para que pueda observar a la mujer situada en el medio.
Está totalmente vestida de negro también y lleva la misma máscara y sombrero.
Esta vez resulta ser una mujer algo mayor, con pelo negro largo que se extiende sobre sus hombros y ojos grises brillantes, que le miran con severidad.
Debe ser alrededor de los 38 años, estima, y con su 1,75 es mucho más baja que la otra dama.
Sin embargo sus pechos son una talla mayor entera, debe tener una copa D, concluye.
A pesar de la diferencia de edad se trata claramente de una mujer guapa y atractiva con una figura muy delgada, que indudablemente tiene mucho más experiencia que las otras.

A su derecha se encuentra una morena jovencita, de pelo corto, a la que le calcula entre 18 y 19 años.
Además tiene casi exactamente los mismos ojos grises que la mujer del medio.
La ropa muy ajustada hace que sus pechos firmes sobresalgan claramente; sin embargo, en contraste con la mujer de la izquierda debe usar una copa B.
Pese a la máscara y sombrero que llevan, que hacen irreconocibles sus rostros en gran parte, le impresiona cuanto mucho se parezca la mujer del centro a la de su derecha.
Llega a la conclusión de que deben ser madre e hija.
Sus ojos también están toda determinación.

"¡Qué significa esto!" pregunta Pedro con irritación, pero su voz no proyecta ninguna fuerza, es la voz de un hombre joven débil y asustado.

"Dame las llaves de tu coche, o te pegamos un tiro", le suelta en la cara Carola, la pelirroja ardiente, mientras se acerca a él y le apunta con el fusil.
El rostro de Pedro tuerce, pero se da cuenta de que lo mejor que puede hacer en tal caso simplemente es cooperar.
La mujer claramente sabe algo de armas, y se da cuenta que es perfectamente capaz de dar en el blanco.
Señala sus pantalones, que están en una silla junto a la cama, y Paulina, la jovencita morena de ojos grises registra rápidamente sus bolsillos.
Las encuentra y las guarda triunfante en la bolsa negra que lleva consigo.

"Vale, chicas", dice Carola, "¡el coche es nuestro!"
"Aparte de eso, ¿qué pensáis de mi presa? ¿No os parece atractivo?", pregunta orgullosa al resto de la compañía.
"Sabéis que siempre procuro que sean ricos, pero también de que tengan un buen culo, ¿verdad, señoras?" ríe de oreja a oreja Carola.
Las damas comienzan a inspeccionar a su víctima.
Aunque le hayan despertado en mitad de la noche y por tanto no presente su mejor aspecto, no resulta nada mal.
El joven rubio de 28 años, de ojos azules acerados, tiene claramente un pecho ancho, y sus brazos musculosos revelan el hecho de que mantiene su cuerpo en plena forma.
Sandra -la más experimentada de la compañía, y además la madre de la joven chica, Paulina- tiene ahora expresión de estar salida en la cara.
"Es hora de divertirse" ríe de oreja a oreja.
Paulina también tiene los ojos vivos y para sus adentros ya está preparándose para una noche de goce intenso.
A pesar de su joven edad es obvio que se deleita de este juego de poder.

Durante unos instantes se queda completamente desconcertado ahora que la situación se pone totalmente clara para él.
Estas mujeres son ladronas de coches, y no solo luego se largarán con su coche, ¡sino que también van a violarle!
Protesta fuertemente: "No podéis hacer eso, estoy casado y mi mujer va a volver pronto a casa."
"Ja ja ja ja", se burla Carola en sus narices."
¿Crees de verdad que somos unas aficionadas?"
"Te hemos seguido semanas y semanas, y sabemos perfectamente que tu mujer se ha ido de viaje de negocios para toda la semana."
"Esta noche eres nuestro esclavo sexual, ¿ estamos ? " fulmina en tono autoritario, mientras agita el fusil espantosamente.

Carola, la pelirroja, ahora se pone junto de la cama de Pedro y mantiene el revólver apuntándole para que no pueda ofrecer resistencia.
Entretanto Sandra, la mayor con los pechos más grandes, se está desvistiendo.
Antes de que pueda darse cuenta ya está desnuda, finalmente se quita el sostén negro y las bragas.
Ahora está allí, completamente desnuda salvo la máscara y el sombrero, y mientras se coloca directamente delante de él, queda claro que tiene una calentura de mil demonios.
Mientras Pedro se queda tieso en la cama, no puede moverse porque Carola sigue apuntándole severamente con la pistola.
Lo único que puede hacer es admirar la belleza más madura de esta mujer.
Aunque seguramente está al final de la treintena y tiene grandes pechos llenos, éstos con los años no parecen haber perdido nada de su atracción juvenil.
Tienen pinta tan firme como los de una de 25, y se da cuenta de lo notablemente tiesos que son sus pezones, como si fueran pequeñas gomas de borrar apuntando hacia delante.
Y pese a su edad todavía tiene una figura muy esbelta, está claro que esta mujer cuida su cuerpo.
Mira un poco más hacia abajo y nota que tiene el coño afeitado, y para entonces los pocos pelos que se ha dejado a propósito están reluciendo, es obvio que Sandra tiene ganas para embaucarlo bien.
Ahora Sandra se mueve hasta el otro lado de la cama, donde tiene la cara.
Carola da un paso atrás para dejar un poco más de espacio a Sandra.
Toma una venda oscura y ágilmente se la ata todo lo que pueda ante los ojos de Pedro, que está ahora totalmente impotente.
A continuación las mujeres se desembarazan con gusto de sus disfraces.

Mientras Carola le da instrucciones a Pedro.
"Lámele los pechos, y date prisa".
Pedro, que comprende que no tiene control de lasituación, obedece, y Sandra cede sus pechos llenos y firmes a la lengua exploradora de Pedro.
Frota sus pechos con los pezones tiesos sobre la cara de Pedro.
Pedro emplea la lengua lo mejor que pueda, usándola para dar pequeñas vueltas, hasta que se acerca al pezón.
Ella le empuja la cara contra su pecho, de manera que el pezón se deslice dentro de su boca.
Su lengua juega con él durante unos instantes, y luego empieza a chuparle el pezón lenta y provocadoramente, y luego utiliza la lengua para hacer movimientos de lamida.
Después ella le restriega el otro pecho contra la cara para que pueda seguir mimándola.
Y mientras se pone cada vez más cachonda puede sentir como los labios de su coño se hinchan, realmente quiere sentir algo en su coño.
Sus dedos se deslizan sobre la fina chaqueta del pijama de él, y de un tirón la rasga.
Admira su torso desnudo, mientras todavía se está manoseando de sus pechos, con una mano moldea suavemente uno mientras con la lengua mima el otro.
Su respiración se acelera y sus largas uñas exploran su cuerpo.
Su mano toca su pecho firme y poco peludo.
Con las uñas de la otra mano empieza juega con sus pezones.
Cuando siente que también se están poniendo duros su mano sigue hacia abajo hasta que alcanza los pantalones del pijama.
Una vez allí los baja con lentitud exasperante.
Lo que ve en aquel momento la excita aún más.
Pedro puede estar contento; obviamente ha sido bendecido con un pene grande.
Ella estima que en estado flojo debe tener unos 7 cm de ancho y 12 cm de largo.
Empieza a acariciarle el miembro de forma provocadora.
Deja que sus uñas se deslicen sobre el dardo de su polla.
Suavemente la mano se desliza sobre su glande.
Aunque Pedro hace todo el esfuerzo posible para no excitarse su miembro lentamente está levantando.
Esto hace que ella incremente el estímulo todavía algo, hasta que siente que está completamente dura.
Cuando lo está, nota con gran satisfacción que debe medir unos 10 cm de ancho y 18 cm de largo.
Disfruta con la perspectiva del sabroso polvo que Pedro les va a proporcionar indudablemente.
Ella suelta la polla y siente sus labios de coño hinchados.
Están completamente rojos de excitación y siente que su chocho se está poniendo cada vez más húmedo.
A continuación se mima los labios y lentamente introduce un dedo en su coño.
El dedo se desliza dentro y fuera de su raja humedecida hasta que siente que está perfectamente preparada para recibir su duro poste.
Sandra se levanta y se sienta con el coño directamente delante de su cara mientras se coloca de cara a los pies de la cama.
Puede ver su duro miembro, listo para ser montado por alguna de sus amigas.
Aprieta todo lo que pueda su caja caliente contra su cara, está sin aliento.
No le queda más remedio que proporcionarle un sabroso servicio de lamida.
Obedece y así ella alivia un poco la presión, para permitir que su lengua y sus dedos hagan mejor su trabajo.
Usa la lengua para lamerle los labios; luego, brevemente, la punta de la lengua pasa de manera provocadora sobre su clítoris, y de nuevo se da un profundo chapuzón en su rajita.
Ella ronronea excitada a causa del placer que le proporciona la divina lamida.
Disfruta de que le hace la bufanda tan sabrosamente y le ordena que mantenga rígida la lengua como fuera una polla tiesa.
Se sube y se baja sobre su lengua mientras se la folla cada vez con más fuerza.

Entretanto Paulina, la jovencita hija de Sandra, de pechos pequeños y firmes, se ha colocado al pie de la cama.
Se prepara para una rica recorrida del duro poste del amor de Pedro.
Se quita toda la ropa.
Como está más salida que una mona se relame los labios, y mientras humedece un dedo usa la otra mano para acariciarse el cuerpo.
Mima todos sus puntos y cuando llega a sus pechos se los acaricia largamente.
Con una mano moldea sus bonitos montes del amor y con sus uñas largas se acerca cada vez más a sus pezones duros y protuberantes.
Una vez allí, hace pequeños movimientos circulares alrededor de ellos, después de lo cual siente cada uno por turno, y luego se tira de ellos suavemente, haciendo que se ponga aún más húmeda.
Su respiración se acelera y disfruta de las picazones que siente en sus pezones, mientras la otra mano se desplaza hacia abajo por su liso vientre.
Alcanza su monte púbico, y goza con cada vez más intensidad.
Los dedos de una mano acarician ahora sus labios hinchados, entretanto está muy húmeda.
Se mete un dedo en el coño sin dificultad, y siente como su chochito le chupa el dedo, como si no quisiera liberarlo nunca.
Su dedo se mueve cada vez más rápido de arriba abajo en su cuevita del amor, hasta que siente que un dedo ya no es bastante y quiere sentir su duro sable dentro de ella.
Se sienta delante de él, y con la lengua le acaricia la polla, moviéndola de forma exasperantemente lenta desde abajo del todo, cerca del perineo, hasta su grande e hinchado bálano, mientras aplica suaves masajes con las manos a sus huevos.
Cuando llega a la parte de arriba se la mete todo lo que puede en la boca, y la chupa ferozmente como si fuera el más apetecible helado que nunca hubiera degustado.
Hace rápidos movimientos con la punta de la lengua sobre su glande.
De vez en cuando mueve toda la boca arriba y abajo velozmente, como si su lengua fuera un coño que le llevara al éxtasis.
Su morcilla se está poniendo aún más dura, y Paulina siente que ahora está completamente preparado para el asunto.
Agarra su vástago con la mano y se da masaje en los labios con él, y finalmente se lo empuja con un hábil movimiento en su húmeda y cachonda bahía.
Disfruta de la maravillosa sensación cuando de desliza dentro.
Utiliza sus manos para levantarse lentamente, así que tenga más libertad de movimientos.
Se sienta encima de él, mientras mira de frente la cara salida de su madre.
La vista del indefenso Pedro, tratado por ella y su madre, la excita aún más.
Disfruta del poder que tiene ; ahora está follándoselo enteramente a su propio ritmo, y de momento significa que se lo está follando lentamente.
Mueve suavemente las caderas arriba y abajo, y de vez en cuando hace girar completamente su coño así que disfruta doblemente de su polla larga y ancha mimándola hasta su femineidad más profunda.
Alguna vez da pequeños empujones hacia delante.

Su disfrute aumenta y empieza a cabalgar cada vez más velozmente, va de izquierda a derecha, hacia delante y hacia atrás, con intensidad siempre creciente, mientras mira de frente la cara de salida de su madre.
Ésta ha cerrado los ojos y sigue relamiéndose los labios con la lengua, mientras se soba los pechos y gira sus duros pezones.
El placer con que su madre cabalga al orgasmo, con su cuerpo experimentado pero siempre tan caliente sobre su deliciosa lengua, la excita todavía más.
Aumenta el ritmo, subiendo y bajando con mucha fuerza sobre él, para que aún incremente la estimulación.

Naturalmente toda esta actividad tiene consecuencias para Carola, que se está poniendo a la vez excitada y celosa de esta vista.
Aunque sabe que debería vigilar a Pedro con el fusil se da cuenta de que de hecho él no puede escapar.
El peso de las dos mujeres montadas sobre él es demasiado para que pueda levantarse.
Además tiene los ojos vendados, de manera que no puede ver si tiene la pistola o no.
La deja abajo cerca de ella y aprovecha la oportunidad para quitarse la ropa.
Sus bonitos pechos no son inferiores a los de las otras mujeres, y sus grandes pezones redondos también apuntan hacia delante.
Se mueve silenciosamente hacia Paulina, y mientras Paulina pasea su raja de arriba abajo por su caliente palo del amor, la guapa pelirroja Carola empieza a besar ardientemente a la pequeña Paulina.
Aunque Paulina nunca hubiera imaginado que ella fuera capaz de sentir algo por otra mujer no pone objeciones al delicioso besos a tornillo de Carola.
Mientras Sandra se está follando la lengua de Pedro con devoción, Carola besa a Paulina íntimamente en la boca.
Entretanto sus manos deslizan hacia los pequeños pero firmes pechos de Paulina.
Los explora suavemente, y utiliza las uñas para mimar sus duros pezones.
De vez en cuando hace movimientos circulares con ellas.
Todo esto hace que Paulina se sienta aún más cachonda, puede sentirse empapada, mientras se mueve arriba y abajo por su duro troncho.
Carola baja la cabeza y mientras Paulina usa al indefenso Pedro con total dedicación, Carola lame con suavidad el clítoris de Paulina.
"Oooou", gime Paulina, y aumenta aún más su ritmo.
Siente como se acerca su orgasmo, y para aún más aumentar el ritmo, se empuja completamente hacia arriba de forma que pueda bombear arriba y abajo aún más deprisa.
Mientras Carola sigue chupando y lamiendo su clítoris excitado.
Finalmente llega a ser demasiado para que Paulina pueda aguantarlo y gime con más fuerza, y toda la parte baja de su cuerpo empieza a agitarse mientras se corre con un tremendo orgasmo.
"Oooh, mami, ¡me estoy corriendo!" grita.
Como recompensa Carola la besa cálidamente en la boca.
Paulina responde con ansia, mientras sus manos exploran el cuerpo de su amiga.
La actuación no ha dejado a Carola impasible, y su coño casi rapado reluce de excitación.

Sandra también casi se ha corrido.
Solo le deja trabajarle la húmeda cueva con la lengua, mientras marca un ritmo infernal subienda y bajanda activamente.
"Ooooou", gime cada vez más fuerte, cada vez más profundo.
De pronto llega el momento, aprieta una vez más fuertamente su chocho contra su cara, y luego todo su cuerpo se retuerce de placer mientras se corre con fuerza.
"Ooooou", gime profundamente.

Las dos le desmontan y deliberan que hacer ahora.
Ahora Sandra sujeta la pistola y le apunta con ella.
"Tú ya has podido follarlo, y a ti te ha bajado al pilón ricamente, ahora me toca a mí." dice Carola indignada a sus dos amigas.
"Entonces ¿qué es lo que quieres hacer?" quiere saber Sandra.
"Apúntale con la pistola para que pueda hacérmelo como los perros."
"Vale, de acuerdo," dice Paulina, "siempre que no te olvides de mí."

Ahora Sandra sujeta la pistola y ordena a Pedro que se ponga de pie.
Carola dobla la espalda y utiliza las manos para apoyarse en la cama.
Separa las piernas ligeramente de manera que su sabroso coño rojo esté directamente delante de él.
Sus labios están rojos e hinchados, y su chocho casi pelado destella de excitación.
"¡Ahora hazlo como un perro!" ordena Sandra severamente.

Carola empuja el culo hacia atrás, hasta que puede sentir su polla contra ella.
Lentamente Pedro clava su estaca dentro de ella, agarrándola primero de la espalda y luego cogiendo los pechos.
Sin darle oportunidad de tomar la iniciativa Carola empuja hacia atrás su cuerpo.
Disfruta de su polla dura y gruesa llenando su pequeño chocho.
Empuja un poco hacia delante, y luego inmediatamente de nuevo hacia atrás, empieza a deslizar de esa forma.
Mientras Pedro pellizca sus pechos y las puntas de sus dedos acarician sus firmes pezones.
Paulina se sienta en la cama con la cara hacia la pared, procurando que su chocho se encuentra directamente enfrente de la cara de Carola.
Carola lo ha visto inmediatamente y con la lengua acaricia y lame el más sabroso puntito de Paulina.
Utiliza los dedos para apartar los labios, y con la lengua mima la ansiosa cueva de Paulina.
De cuando en cuando le da una lamedura maliciosa sobre su clítoris.

Mientras naturalmente sigue follándose a Pedro, en que sigue llevando la iniciativa.
Aunque, como se está poniendo cada vez más excitada, le ordena tomarla con más fuerza.
Pedro ahora la sujeta más firmemente, y penetra profundamente dentro de ella con su troncho del amor.
Se mueve cada vez más fuerte adelante y atrás, utilizando su robusto glande para empujar cada vez más hondo dentro de ella.
Pedro, que todavía no se ha corrido, empieza a pasarlo cada vez mal.
Jadea cada vez más.

Entretanto la lengua y los labios de Carola siguen lamiendo el clítoris y los labios de la joven Paulina con intensidad creciente.
Y mientras lo lame y lo chupa mete un dedo dentro de la vagina de Paulina.
Paulina se estremece un momento, y el dedo de Carola mueve de un lado a otro por el húmedo agujero.
"Oooou", gime Paulina.
Ahora la están lamiendo y hurgando simultáneamente, y lo está disfrutando.


Para entonces Pedro está a punto de correrse.
Sigue empujando con empujones cada vez más cortos pero más fuertes.
Carola le ayuda, porque también siente que ha llegado muy cerca de un orgasmo.
Su chochito sujeta con firmeza su pene y se empuja hacia atrás de manera que le proporciona estímulos añadidos y al mismo tiempo lleva a la cima su propio disfrute.
Y entonces ocurre, Pedro gime, ella rapidamente da un último empujón hacia atrás, y se corren a la vez.
"Aaaah", exclama Pedro, mientras su semen sale a chorros en las profundidades de ella.
"Oooooou", grita Carola, mientras siente que un orgasmo salpicante la llena por completo.
Le desmonta y le da orden de llevar a un clímax a Paulina.
Se tumba en la cama y Paulina se coloca sobre su cara.
Él obedece rápidamente y esta vez es el turno de Paulina de cabalgar sobre su lengua.
Hace movimientos circulares con la lengua alrededor de sus labios, su clítoris y con la punta penetra brevemente en su coño.
Esto no está a su gusto, puesto que Carola ya la ha llevado cerca del clímax, ahora quiere acción.
"¡Más fuerte!" grita en voz alta, y empuja su cara con más fuerza contra su raja.
Inmediatamente empieza a mover la lengua de un lado a otro dentro de su caja, empieza a menear su coño trabajándose cada vez rápidamente su lengua.
Las picazones en su chocho van haciéndose cada vez más intensos; le aporrea cada vez más rápidamente mientras su lengua penetra profundamente en su interior.
Luego se corre, grita mientras todo su cuerpo se estremece.

Luego las mujeres deciden que es hora de prepararse para marcharse.
Al fin se ha hecho tarde, y no quieren correr el riesgo de que alguien las vea.
Primero Paulina y Sandra se dan una ducha mientras Carola tiene a Pedro bajo control.
Luego es su turno para ducharse, mientras Sandra vigila a Pedro.
Finalmente las mujeres están listas para irse.
"Escucha atentamente, Pedro", dice Sandra severamente.
"Sabemos que luego puedes ir a la policía, pero yo que tú contaría nada sobre nuestro sabroso jueguecito."
"Eres consciente de que nadie te creerá si les cuentas que un hombre fuerte como tú se ha dejado violar."
Pedro suspira, demasiado se da cuenta de que hay un fondo de verdad en esto, la situación es tan extraña que nadie creería su historia.
"Eso es, entonces, quizá nos volvamos a ver", ríe por lo bajo Paulina."
"Por otra parte, hay muchos otros hombres guapos", sonríe Sandra.

Paulina toma un par de cuerdas fuertes y ata a Pedro a la cama.
Lo hace de tal manera que sabe que podrá liberarse rápidamente, porque solo necesitarán unos cuantos minutos para escapar seguramente.
Y luego se van, dejándole atontado detrás de ellas.
Al rato escucha el sonido de un coche que conoce muy bien: ¡se han largado con su coche!
Un poco después oye que una furgoneta parte a gran velocidad.
"Allá van, de camina hacia otra víctima", piensa Pedro mientras tira con firmeza de las cuerdas.

Mientras tanto reflexiona sobre la cuestión qué tiene que hacer.
Pero una cosa tiene clara : su mujer no debe saber nunca nada de esto.
Decide contar una historia completamente diferente a la policía.
"Sí, agente, tres hombres armados, tenían acento de Europa del Este".
"No tuve más opción que darles mis llaves, parecían muy peligrosos."
 
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