% Filename: AmenazaDelFuturo.tex
% !TeX encoding = utf8
% !TeX program = lualatex
% !TeX spellcheck = es_ES
% arara: lualatex: {action: batchmode}
% arara: lualatex: {synctex: yes, action: nonstopmode}
%%%%% Para exportar a html %%%%%
% make4ht -lu AmenazaDelFuturo
\RequirePackage{fix-cm}
\documentclass{scrartcl}
\KOMAoptions{
pagesize,
paper=letter,
BCOR=0pt,
twoside=false,
twocolumn=false,
fontsize=14pt,
DIV=calc,
titlepage=false,
abstract=false,
listof=totoc,
index=totoc,
}
\pagestyle{plain}
\usepackage{fontspec}
\setmainfont{TeX Gyre Termes}
\setsansfont{TeX Gyre Heros}[Scale=MatchLowercase]
\setmonofont{Inconsolata ZI4}[Scale=MatchLowercase]
\usepackage{polyglossia}
\setdefaultlanguage{spanish}
\usepackage{microtype}
\usepackage{caption}
\usepackage[autostyle=true]{csquotes}
\MakeOuterQuote{"}
\usepackage{graphicx}
\graphicspath{ {images/} }
\usepackage[colorlinks]{hyperref}
\usepackage[nameinlink]{cleveref}
\hypersetup{
pdfencoding=auto,
pdfauthor={Tod Natürlich},
pdftitle={Crucero},
pdfsubject={Erótica},
pdfkeywords={MF gi fant ScFi},
pdfproducer={LaTex},
pdfcreator={LuaLaTeX}
}
%%%%% Historial %%%%%
% 2002-04-03 Publicado en StoriesOnline (escrito un par de meses antes, no
recuerdo exactamente).
% 2017-05-30 Correcciones de estilo para publicar en ASSTR.
\begin{document}
\title{La Amenaza del Futuro}
\author{Tod Natürlich}
\date{}
\maketitle
\begin{abstract}
Un muchacho queda varado en el futuro tras un encuentro con una máquina
del tiempo.
\end{abstract}
\section{Una mañana muy, muy distante}
Sueños de hermosos rostros, de dulces sabores y suaves olores corrían por mi
mente cuando desperté. No recordaba qué había soñado, sólo tenía la sensación
del placer que el sueño me producía, e intenté fundirme de nuevo al sopor,
recuperar las sensaciones. Entonces me percaté que aún lo sentía, que no era un
sueño. Un fugaz lengüetazo recorrió mi verga y, con pereza y placer, abrí los
ojos.
Me encontré con un hermoso panorama: sobre mí se inclinaba una niña de
increíble belleza, sus ojos me miraban mezcla de curiosidad e inocencia, su
cabello dorado caía sobre sus hombros en ondas que acentuaban la belleza innata
de su rostro, sus labios, rojos y bien formados, formaron una sonrisa y pronto
una risa salió de ellos. La niña se apartó el pelo del rostro y habló a su
compañera, quien se encargaba de lamer con delicadeza mi creciente polla. Dijo
algo que no comprendí, pero los labios que estaban alrededor de mi verga se
estrecharon, como tratando de forzar el semen a salir, cosa que pronto
ocurriría si no se detenía.
En juego, como era todo lo que ocurría en ese extraño lugar, tomé a la niña de
cabello dorado y la levanté, para enfrentarme a su hermana (o al menos supongo
que era su hermana, siendo casi idénticas), quien soltó mi verga para escapar,
entre risas, de mis manos.
Me di la vuelta con presteza y atrapé su pie, lanzándome luego sobre ella,
quien no paraba de reírse. La acosté en el suave pasto sobre el que había
estado durmiendo y le di la vuelta. Al igual que su hermana tenía el cabello
dorado y unos rasgos perfectos, hubiera podido pasar por una niña de doce o
trece años, aunque bien podía ser mucho mayor que yo. Miré sus orejas, ocultas
por su dorada cabellera, eran puntiagudas, y sus pupilas en forma de avellana
delataban las diferencias que habían entre nosotros.
Seguía riéndose y jugando a escapar de mí, pero la sostenía contra el césped, y
aunque no me considero un hombre fuerte, lo era mucho más que ella. Bajé mi
vista hacia su pequeño cuerpo: se cubría con una delgada túnica de una tela
suave, color verde claro, que acentuaba el brillo de su piel. Con una mano abrí
la túnica hasta dejar a la vista sus pechos, no eran muy grandes, cosa que la
hacía asemejarse aún más a una niña, pero los pezones estaban rígidos y su risa
se convirtió en un gemido de placer cuando apliqué mis labios a uno de ellos.
Sin embargo la lamida que me había dado antes de despertar me tenía en un
estado que no admitía más juegos. Solté su pezón y con mi mano levanté su
túnica para descubrir su vientre, no usaba nada debajo, al igual que su
hermana, que nos observaba mientras acariciaba su conchita.
Toqué con mis dedos la entrada a su vagina, encontrándola húmeda y lista, sin
embargo la niña se rió de nuevo y apartó mi mano, cubriendo su vulva con una
mano y sus pechos con la otra, en una imitación de decencia que sólo alteraba
su inagotable sonrisa y el brillo divertido de sus ojos. Correspondí su sonrisa
y lentamente me acerqué a su rostro hasta compartir mis labios con los suyos.
Esto era o que deseaba, pues al instante sus pequeños brazos y piernecitas
estuvieron a mi alrededor mientras su lengua jugueteaba con la mía.
Sin desprender el beso comencé a buscar con mi verga la entrada a su vaginita,
labor difícil si no se puede ver, respirar, y se tiene el cuerpo atrapado por
los brazos y piernas de la amante. De pronto sentí que una pequeñas y delicadas
manos tomaban mi miembro y lo encaminaban a su meta. Supuse que se trataba de
su hermana, aunque bien puso ser cualquier otro de los niños, no intenté
descubrirlo, sino que con fuerza presioné cuando sentí que los labios de su
vulva tocaban mi glande.
La niña se apartó de mí al sentir que la invadía, y comenzó a jadear, cerrando
los ojos. Su vagina era muy estrecha, no acostumbrada al tamaño de mi verga.
Presioné varias veces, ganando unos cuantos centímetros cada vez, hasta que
todo mi órgano estuvo dentro del diminuto cuerpo de la niña. Comencé entonces a
moverme, sabiendo que pronto eyacularía, y deseando darle un orgasmo a la niña.
Ella correspondió, moviéndose y gimiendo mientras mascullaba palabras en su
idioma, creo que yo también decía algo, aunque no recuerdo qué. Antes de que me
diera cuenta la niña estaba gritando de placer mientras se movía bajo mí, y su
vagina estrujaba mi verga succionándola con espasmos orgásmicos, fue demasiado
para mí y con un grito dejé salir mi semen impulsándome con fuerza en su
interior. Chorro tras chorro derramé en su pequeño útero, mientras oleadas de
placer me recorrían de pies a cabeza.
Finalmente, con un suspiro, mi orgasmo sucumbió. Estuve a punto de dejarme
caer, pero logré hacerme a un lado para no aplastar a la niña, cuya vagina
seguía exprimiendo mi flácida polla, y ella se reía feliz por el placer que
había obtenido. Finalmente me dio un beso y se levantó, escurriendo mi esperma
entre sus piernecitas. Fue a con su hermana, que estaba tirada en el césped, en
el camino se deshizo de la túnica, y pronto ella y su hermana estaban riendo
juntas, mientras una niña lamía mi esperma del coñito de la otra y viceversa.
Me limpié lo mejor que pude, y recuperé mis pantalones, con los que jugaban un
grupo de hermosos niños. Luego examiné los alrededores. El césped estaba igual,
sin cambios, los árboles frutales también y sobre La Gran Roca ya estaban
montones de frutas, el desayuno para todos. Luego miré hacia el final del
claro, donde descansaba el objeto más extraño del lugar (después de mí mismo).
Era una esfera de dos metros de diámetro, que reflejaba la luz como hecha de
aluminio, sostenida sobre una base del mismo material. El césped alrededor de
la base aparecía arrancado, como si un fuerte viento lo hubiera quitado de su
camino, y algo así debía haber ocurrido. Era la máquina del tiempo, el
transporte que me había traído hasta ésta época.
\section{Un día muy lejano}
Y qué época es ésta? Bueno, si no me equivoco al leer los instrumentos de la
máquina, estoy en el año 210 030, o tal vez esté 210 030 años al futuro de mi
propia época. Pero no me den crédito alguno, la máquina no es mía, y estoy en
ésta época por error. En realidad, llevo aquí casi un mes tratando de que la
máquina me lleve de regreso a mi tiempo. Aunque debo admitir que hay muchas
cosas que voy a extrañar si logro regresar.
Llegué aquí hace más o menos treinta días. Lo recuerdo bien, el alivio que
sentí cuando mi cabeza dejó de dar vueltas y la puerta de la esfera se abrió.
Salté fuera sin pensar, diciéndome que nunca volvería a meterme con cosas que
no comprendía. Más mi alivio duró poco, y fue reemplazado por el más absoluto
asombro.
Observé incrédulo que ya no estaba en el parque cerca de mi casa donde había
entrado a la esfera, sino en un inmenso jardín. Sí, jardín fue la primer
palabra que vino a mi mente cuando vi aquello. Pese a que apenas amanecía y el
Sol todavía proyectaba sombras largas pude ver que todo a mi alrededor estaba
sembrado por un césped uniforme y bien cuidado, de un hermoso verde, no se
veían malas plantas ni nada que estropeara la perfección del césped,
exceptuando los varios árboles que crecían alrededor, todo ellos árboles
frutales, y sus frutos, grandes y rozagantes pendían listos a ser cogidos.
Subí, maravillado y un poco aterrorizado, a una pequeña loma y miré alrededor
con el Sol naciente. Hasta donde alcanzaba mi vista no había sino este inmenso
jardín, tachonado por árboles. Vi algunos montículos cubiertos por el césped
que asemejaban construcciones derruidas, pero no se veían casas ni nada que
denotara civilización.
Recordé entonces la voz computarizada que me había hablado cuando subí a la
esfera. Corrí de vuelta a la máquina, esperando que en ella estuviera la
respuesta. Más la esfera aparecía ordinaria, en su interior únicamente un panel
se encontraba encendido, y una fecha anunciaba mi estancia en el futuro. Por
supuesto que no comprendí todo esto al momento, entonces estaba tan
desconcertado que no hubiera entendido aunque la máquina me hubiera hablado y
dicho con todas sus letras: "estás en el futuro".
Y fue entonces que los vi, o más bien que ellos me vieron, pues se levantaban
con el Sol y se acostaban con éste. De debajo de algunos árboles vi que salían
niños, estirándose, desperezándose, algunos tomaban una fruta y comenzaban a
comer, pero varios vinieron hacia mí y la máquina del tiempo.
Me sentí preocupado al principio, más no asustado, pues los consideré niños.
Eran como de la altura de un niño de once o doce años, esbeltos y elegantes.
Podía oír sus voces, melódicas y agudas, y sus risas, claramente infantiles.
Pero lo que me preocupó fue el no entender palabra alguna de lo que se decían.
Se acercaron y me miraron con curiosidad, luego se abalanzaron sobre mí y la
máquina. Debo admitir que sentí miedo entonces e incluso consideré atacarlos,
mas pronto comprendí que no representaban peligro. Tocaron la superficie de la
máquina con asombro y curiosidad, mas no intentaron hacer más. Tocaron también
mis ropas, zapatos, mi rostro y mi pelo, como para cerciorarse de que fueran
reales, mientras intercambiaban comentarios entre risas en su hermoso lenguaje.
Una vez que mi miedo remitió pude examinarlos mejor. Parecían niños en todos
los sentidos, excepto por las marcadas curvas en las niñas, cuyos pechos
resaltaban más de lo que deberían los de una niña. Entonces reparé en sus ojos,
todos ellos tenían ojos en forma de avellana, grandes y hermosos, que
reflejaban felicidad e inocencia, ojos como nunca los había visto ni en la más
hermosa mujer de mi tiempo. Después noté sus orejas, que terminaban en punta
hacia arriba y parecían moverse cuando un sonido surgía a sus espaldas. También
me llamaron la atención sus ropas, tanto los niños como las niñas se vestían
igual: usaban ligeras túnicas color vede claro, muy hermosas y suaves al tacto,
y tan etéreas como la seda. Ahora comprendo que no eran niños, sino aquello en
lo que había evolucionado la humanidad en los cientos de miles de años que me
había movido hacia el futuro.
Todavía me perseguían estos pensamientos cuando los niños comenzaron a
retirarse, y unos pocos me jalaron o empujaron juguetonamente para que los
siguiera. Caminamos hacia un claro cercano, donde estaba una gran piedra, que
parecía haber estado pulida y tallada hacía siglos, pero que ahora servía de
mesa, donde habían colocado frutas en abundancia. Viendo a ésta nueva especie
recordé novelas que había leído, y pensé que podía considerar a estos niños
como elfos del bosque, el pensamiento me pareció curioso entonces.
Me senté en la mesa y a instancia de mis anfitriones, y con cuidado probé las
frutas, eran especies desconocidas para mí, tanto en su forma como en su sabor,
pero todas estaban deliciosas. Había algunas muy dulces, otras agridulces o
ácidas, en resumen, todos los sabores que uno pueda imaginar. Estaba yo tan
concentrado en probar de todo lo que había en la mesa que no noté que la
mayoría de los niños ya habían terminado (sus cuerpos eran bastante más
pequeños que el mío, después de todo) y se estaban dispersando. Todavía algunos
me veían con curiosidad, pero al parecer la novedad de mi visita ya había
pasado de moda.
Finalmente miré a mi alrededor, donde los niños jugaban. Me llamó la atención
un niño y una niña al otro lado de la mesa que habían comenzado a mancharse de
fruta (como niños), y ahora rodaban el uno sobre el otro. Pensé que debía
levantarme y separarlos antes de que se lastimaran, mas cuando me acerqué vi
que ambos estaban en proceso de quitarse las túnicas y que el pene del niño
estaba ya completamente alojado en la pequeña vagina de la niña.
Fue un descubrimiento turbador y excitante. Mi primer impulso fue mirar
alrededor, para ver si alguien más miraba, y me sorprendió descubrir que muchos
lo hacían, los niños reían, jugaban, charlaban y de vez en cuando miraban a sus
compañeros haciendo el amor. Aunque creo que eso está mal, no hacían el amor,
sólo tenían sexo. En cuanto el pequeño elfo (me obligué a dejar de pensar en
ellos como niños, ya que era claro que eran adultos hechos y derechos, más o
menos) eyaculó, se separaron y tomaron cada quién su camino.
Me quedé sorprendido al ver que la escena se repetía en algunos lugares. Había
elfos que simplemente se contentaban con jugar con sus genitales o con los de
su pareja, otros que se concentraban en sexo oral e incluso combinaciones de
dos niños o dos niñas teniendo sexo juntos.
Ahora, yo nunca me consideré homosexual, pero debo admitir que el ver a dos de
éstos elfos, hermosos en todo aspecto, aunque fueran varones, teniendo sexo, me
excitó, si bien para salud mental traté de concentrar mi atención en las
féminas.
Y yo no era el único que ponía mi atención en ellas. Todavía estaba yo en ese
estado de sorpresa al ver tanta promiscuidad a mi alrededor, que no me di
cuenta que dos niñas se habían acercado a mí y trataban de bajarme a su altura.
Finalmente me hinqué ante ellas, eran casi idénticas, por lo que supuse que
eran hermanas, y me hablaban riéndose y señalándome con ingenuidad.
Una de ellas intentó abrir mi camisa, más los botones se lo impidieron, y
pareció muy contrariada, tanto que su eterna sonrisa se borró de su rostro. No
pude evitar sonreír ante su desconcierto, y le mostré cómo debía desabotonar mi
camisa. Lo hice sin pensar, pero la elfa pronto captó el mensaje y en un abrir
y cerrar de ojos entre ella y su hermana me tenían desnudo de la cintura hacia
arriba. Fue entonces que comprendí lo que querían hacer, e instintivamente les
evité proseguir. Tal vez fuera el que parecían sólo niñas, o tal vez fuera el
que sabía que no eran del todo "humanos", pero mi cerebro me decía que debía
detenerlas.
Las niñas insistieron, rieron y tomaron mi negativa como un juego, lo que no
sirvió sino para que renovaran esfuerzos. Me incorporé finalmente, y con algo
de rudeza las aparté de mi. Sus rostros fueron entonces los de un par de niños
a punto de llorar, y en verdad temí que lo hicieran, más se miraron la una a la
otra y pronto me olvidaron. Sin importarles que yo estuviera ahí, se
deshicieron de sus túnicas mientras se besaban y comenzaron a acariciarse sus
pechos cuerpos, vaginas y clítoris.
No pude evitar quedarme a ver, mientras el bulto en mi pantalón se hacía cada
vez más molesto. La piel de las niñas era hermosa y sin marca, perfecta, sus
traseros estaban llenitos y los movían con una sensualidad increíble. Las
hermanas se acostaron en el suave césped y comenzaron a lamerse mutuamente
aquel lugar sagrado de placer. Antes de darme cuenta ya estaba arrodillado
mirando la vagina de una de ellas mientras la otra la lamía con entusiasmo.
No tenían bello púbico, sino únicamente una ligera insinuación de éste. Podía
ver la lengua de la niña entrar y salir de la vagina con facilidad, lamiendo
desde el clítoris hasta casi el ano, era completamente excitante.
Entonces algo se interpuso en mi vista, era un niño, que había llegado, o tal
vez ya estuviera ahí desde antes. Me dirigió una sonrisa juguetona e inocente y
sin más preámbulos introdujo su verga en la vagina expuesta de la niña. La
pequeña elfa gimió de placer y comenzó a moverse a ritmo del niño. Pude
examinar su polla, la cual tampoco presentaba vello alguno, y era bastante más
pequeña que la mía, pero más grande que la que le correspondería a un niño.
La hermana que lamía la verga cada vez que ésta abandonaba el cuerpo de su
hermana reía feliz al sentir la lengua de su hermana en su propia caja de
placer. Pronto el elfo dio un grito, que más sonó como una risa estruendosa, y
se alejó riendo, mientras volvía a ponerse su túnica. La niña también se
recuperaba de su orgasmo, mientras su hermana lamía los líquidos de su recién
usada vagina. Mi verga estaba a punto de estallar dentro de mis pantalones.
Cerré los ojos tratando de calmarme, y entonces sentí una mano en la hebilla de
mi pantalón, trabajando con el botón. Era una de las hermanas, aquella que no
había tenido un orgasmo, pues la otra aún estaba tendida, disfrutando las
sensaciones. Esta niña, que me desabotonaba el pantalón, sonreía, mientras con
una mano seguía tocándose su coñito. Por un momento vi el deseo en sus
inocentes ojos, y fue por eso que no la detuve.
Se sorprendió al encontrar mi ropa interior, pues ellos no usaban nada bajo sus
túnicas, pero logró quitármela sin problemas, y creo que estuvo muy sorprendida
por el tamaño de mi polla. Sin embargo no se inmutó, manipuló mi miembro con
curiosidad y tan exquisitamente que casi me corrí en sus manos, luego me hizo
acostarme y trepó sobre mí, hasta que su diminuta rajita quedó alineada con mi
instrumento.
Su hermana ya se había levantado y vestido y nos miraba con curiosidad y
tranquilidad, era obvio que ya había visto a su hermana hacer esto innumerables
veces en el pasado, y lo único que le interesaba era el singular compañero que
había elegido. Mi glande abrió los labios de su vaginita y se deslizó al
interior de su cuerpo cuando dejó caer su peso sobre mí, mas yo era mucho más
grande que cualquiera de ésta época, por lo que con un gesto de molestia, se
levantó un poco.
No fue fácil entrar en ella, tan apretada como un guante demasiado pequeño, su
vaginita se contraía en espasmos de placer cada vez que mi verga entraba un
poco más, y yo debía detenerla de vez en cuando para evitar eyacular antes de
estar dentro de ella. Centímetro a centímetro fuimos progresando, y cuando ya
casi mi miembro desaparecía en su interior, me di cuenta que ésta era la
primera vez que hacía el amor, ya no sufría de la temida "maldición del
virgen". Fue con éste pensamiento y con un apretón de los músculos de su vagina
que un orgasmo me recorrió de pies a cabeza mientras los últimos centímetros
entraban de golpe en ella y yo liberaba todo mi esperma a la entrada de su
útero. Eyaculé como nunca lo había hecho, y a mitad de mi orgasmo sentí y oí
que ella llegaba al suyo, apretando mi verga contra su cuerpo y riendo feliz
por las sensaciones.
Nos quedamos abrazados un buen rato, mientras mi polla se desinflaba en su
interior. Finalmente ella se levantó y un poco de mi esperma salió escurriendo
de su vagina hacia sus piernas. Ví cómo con asombro tomaba en sus dedos mi
esperma y lo probaba, intrigada. Su hermana la imitó, y a ambas pareció
gustarles, pues su hermana comenzó a lamerla donde yo la había jodido, y luego
compartieron un beso.
Fue entonces que recordé que cuando el elfo había jodido a la niña, no había
escurrido nada de esperma, me pareció extraño, aunque mi mente (que aún los
consideraba como niños) justificaba que aún era muy pequeño para eyacular.
\section{La normalidad de más allá}
Y así había pasado ya un mes en éste tiempo remoto, y había aprendido muchas
cosas en ese lapso. Es verdad que mis anfitriones no son niños en lo más
mínimo, pero tienen muchas cualidades de éstos, tanto físicas como mentales.
Parecen niños a primera vista, pero son adultos, durante mi estancia pude ver a
los verdaderos "niños", mucho más pequeños que sus padres, y que alcanzan la
madures con increíble velocidad. En el tiempo que he estado aquí he visto cómo
un recién nacido crece más del doble de su tamaño original, llegándole ya al
cuello a sus padres. También debo decir lo extraño que es ver a éstas niñas,
quiero decir elfas, embarazadas. Sus estómagos no crecen tanto como los de las
mujeres, pero su belleza parece acentuarse.
Y son inteligentes, mucho más que niños. Pueden aprender mucho más rápido que
yo, aunque tienen mucha dificultad para concentrarse en algo. Intento aún
aprender su lenguaje, pero es muy complicado, supongo que lo hicieron tan
complicado para no aburrirse al hablar. Hay muchos que ya hablan con soltura el
mío, pero sólo lo usan de vez en cuando, y no por mucho tiempo, les aburre.
Les encanta jugar, y hacen cualquier cosa que sea divertido, entre sus
favoritos está: nadar, jugar a las escondidas, trepar a los árboles y tener
sexo. Más o menos en ese orden; los primeros días que estuve aquí pensé que
esto sería una orgía continua, pero supongo que notaba todo el sexo alrededor
únicamente porque no estaba acostumbrado a él. Ahora veo que son muy pocos los
que están haciendo el amor en todo momento, y que casi todos se dedican a otras
cosas.
No he visto que construyan nada, y eso me sorprende, pues siempre consideré una
característica de la raza humana la inventiva. Pero viendo que no hay animales
salvajes, ni necesidad de nada, no es de extrañar que no sean creativos: "la
necesidad es la madre de la invención" reza un dicho.
También eso me ha llamado la atención, no me explico cómo pudo el mundo
convertirse en un gran jardín donde lo más peligroso que anda son unos perros
lanudos muy amistosos o ardillas en los árboles, me preocupa, y a veces pienso
que estoy en vedad en un parque, y que cualquier día van a llegar los
verdaderos "humanos" a hacer un picnic.
Así que tuve en éste mes tanto sexo como pude desear (siempre había alguna elfa
que estuviera dispuesta), incluso algunas combinaciones de dos o tres elfas
conmigo e incluso compartí una niña con otros tres elfos. Fue extraño,
excitante pero raro.
Y ahora me doy cuenta que no encajo aquí. Las hermanas son quienes me han
tomado más cariño, mas sé que nunca podrán amarme, es un sentimiento más allá
de su entendimiento. El resto de los niños me ignoran la mayor parte del
tiempo, ya que no puedo hablar con ellos y soy, en general, aburrido. No hay
retos aquí, sino simplemente un placer infinito, y aunque yo mismo no lo creo,
estoy harto de eso.
\section{Nada más}
Escribí este cuento hace más de 10 años, tratando de mezclar mi gusto por el
sexo con mi gusto por la ciencia ficción, sin embargo las escenas eróticas
presentadas me parecen sosas ahora que las vuelvo a leer, y el argumento
general demasiado complejo para un cuento erótico.
Si no mal recuerdo, el problema central del argumento era que el protagonista
regresaba demasiado al pasado, pero traía consigo "algo" del futuro que
alteraba la línea temporal, produciendo una catástrofe que culminaba con el
futuro al que había llegado (un bucle cerrado del tiempo). Sin embargo no
recuerdo siquiera si planee una resolución al conflicto, o cómo insertar
escenas eróticas en tal argumento.
Si alguien siente que el cuento tiene futuro y está dispuesto a darme
sugerencias para dónde llevar el argumento, por favor envíe sus comentario a la
página de "Retroalimentación" en mi
\href{http://www.asstr.org/~Tod_Naturlich/feedback-es.html}{sitio de ASSTR}.
\end{document}